Sin avances científicos no hay futuro y aunque el mundo casi se paraliza, los equipos de investigación en España han trabajado a destajo para entender mejor la enfermedad provocada por el SARS-CoV-2. En la misma medida que otras actividades, algunos aspectos o líneas de investigación se han ralentizado, pero la rápida respuesta que la ciencia está dando para encontrar una vacuna no tiene precedentes.

Israel Cruz, jefe del Departamento de Salud Internacional de la Escuela Nacional de Sanidad, asegura que desde el inicio de la pandemia en España “los centros de investigación se han ofrecido al sistema de salud para aumentar las capacidades diagnósticas y algunos de ellos han sido acreditados por el Instituto de Salud Carlos III (ISCIII)”. De hecho, equipos de investigación de diferentes disciplinas han colaborado para contribuir al conocimiento y control de la COVID-19. “Todavía se está aprendiendo sobre esta enfermedad y cómo interacciona con nuestro sistema inmune”.

La carrera por una vacuna contra la COVID-19

“Existen diferentes alianzas internacionales que están promoviendo el trabajo coordinado del sector público y privado para una producción rápida y a gran escala de una vacuna en un horizonte de 12-18 meses” asegura el experto en salud internacional. También hay una gran cantidad de ensayos clínicos para buscar tratamientos adecuados.

La búsqueda de una vacuna en un periodo de tiempo tan corto es algo inusual. Normalmente se necesitan “entre cuatro y cinco años, como en el caso de las vacunas de paperas y ébola” para conseguirlas. Los procesos de testeo son rigurosos y se ha de garantizar que es segura para su uso y comercialización.