Costa de Marfil es un país rico en materias primas como el cacao, el café o el aceite de palma. Su economía podría despegar de no ser por la inestabilidad política que lleva arrastrando desde el final de la guerra civil en 2007. La crisis del coronavirus, además, ha coincidido con un año electoral donde varios adversarios se disputarán la presidencia del país en octubre del 2020.

A este escenario, se suma la alarmante presencia de células yihadistas al norte del país, en la frontera con Burkina Faso. El pasado 11 de junio, estos grupos terroristas asesinaron a 11 soldados marfileños, un hecho que inquieta a las autoridades del país.

En este contexto, y con una crisis sanitaria global sin precedentes, seguimos contribuyendo para garantizar el acceso a sistemas públicos de salud para personas que más lo necesiten.

Para ello, hemos puesto en marcha una intervención de emergencia en la región de Abiyán, Costa de Marfil, la más poblada del país y donde se han detectado más casos de COVID-19. Allí, estamos repartiendo EPIs, mascarillas y guantes entre personal sanitario; proveemos de productos de higiene que eviten más contagios; y, además, apoyamos campañas para sensibilizar a la población ante la amenaza del coronavirus.