Para cerrar el año, desde Anesvad nos hemos sentado a hablar con varias profesionales sanitarias sobre su profesión, sus ambiciones, sus logros y retos a los que se han enfrentado en su vida profesional. Félicité, Imanol, Lucía y Kpatcha nos lo cuentan en primera persona.

En diciembre de 2020 se cumplirá un año desde que se reportaron los primeros casos de COVID-19. Aunque la pandemia ha paralizado la sanidad global, hoy no queremos centrarnos en ella.

“Mi profesión exige una atención constante”

Félicité Blanche Hedible lleva años luchando por mejorar la movilidad de pacientes que han sufrido alguna incapacidad causada por la úlcera de Buruli. Trabaja en el Centro de Detección y Tratamiento de la Úlcera de Buruli (CDTUB) de Lalo, en Benín. El principal reto al que se enfrenta día a día es el de conseguir que los pacientes con esta ETD recuperen la movilidad total o al menos vean reducidas sus secuelas. “Mi trabajo exige una atención constante, a veces vengo los fines de semana” relata. “es una profesión apasionante, sobre todo cuando, al finalizar el tratamiento, los pacientes recuperados reconocen nuestra labor y nos la agradecen”. 

“No solo administramos medicamentos”

Imanol Ferreira trabaja en urgencias del Hospital de Txagorritxu, en Vitoria. Para él, la enfermería va más allá de los cuidados. “No solo es el administrar tratamientos, curar, suturar; también es hablar con esa persona, acompañarla, ponerte en su lugar. Es algo bonito de nuestra profesión, el poder estar ahí cuando la persona está en una situación vulnerable y ayudarla y acompañarla. Es algo que te engancha y te hace sentir bien con tu profesión”, admite.  

“Hay que cuidar el sistema público de salud”

Lucía Trapote, también trabajadora de Txagorritxu, pone de relieve la importancia de trabajar en un sistema sanitario público y que atienda a todo el mundo sin distinciones. “La población debería valorar el poder acceder a un hospital y no tener que pagar” matiza cuando le hablamos sobre la desigualdad en el acceso a la salud en los países empobrecidos donde interviene Anesvad. Resalta que “la mayoría de la gente ha de ser consciente que hay cuidar el sistema público de salud, porque al final si no lo cuidamos nosotros nadie lo va a hacer”.

 “Creo que el personal de enfermería no deja nunca de formarse”

Desde su infancia, Kpatcha Papouti supo que trabajaría en un hospital. “Me siento muy cómodo brindando atención y cuidados a las personas que enferman”, apunta desde el centro médico Bon Secours Adesco de Sokodé (Togo). Este joven enfermero togolés no ha dejado de estudiar. “Me he especializado en la atención a personas con enfermedades de transmisión sexual, sobre todo aquellas que viven con VIH”. Pese a la falta de infraestructuras y recursos básicos para ejercer su profesión, Kpatcha enfatiza en la importancia de seguir aprendiendo nuevas técnicas que mejoren la vida de sus pacientes. “Creo que el personal de enfermería no deja nunca de formarse” subraya. Uno de sus retos a corto plazo es la obtención de un máster en salud pública.